No se entiende que se pasen horas ante una pantalla de televisión, un ordenador o un teléfono móvil. Cuesta comprender que, en lugar de estar jugando con los amigos en la calle, se encierren en casa a hablar con ellos a través del Messenger o del móvil o se conecten a las redes sociales virtuales (Tuenti o Facebook). Las nuevas tecnologías están abriendo brechas digitales en nuestra sociedad, en especial entre adultos y adolescentes.
La tecnología desarrollada para facilitarnos la vida también puede
complicárnosla. Los comportamientos como la obsesión por adquirir la
última novedad tecnológica, el sustituir los contactos personales por la
comunicación virtual o la necesidad de estar conectado a Internet de
forma permanente, han creado gran alarma social, en parte agravada por
la falta de criterios de referencia sobre lo que es normal y lo que no.

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